Coronavirus y arquitectura

En estos momentos en los que la mayor parte de la población trabaja desde casa, estamos analizando la productividad y eficiencia de éste sistema. Es muy probable que se implemente éste método de trabajo como algo más habitual, principalmente como una opción de conciliación familiar y reducción de costes fijos. ¿Será esto el principio de una nueva tipología de oficinas o sistemas de trabajo?

Lo que es evidente es que será muy importante tener en cuenta éste factor en el futuro y en nuestra forma de vida. Según un artículo de Plataformaarquitectura.cl, el interés en el trabajo remoto permite a las empresas contratar a los mejores talentos con pocos límites geográficos, al tiempo que evita los gastos generales importantes asociados con los edificios de oficinas y suministros. Un estudio de Stanford de 250 personas el 2017 mostró otro efecto positivo, el hecho de trabajar desde casa aumentó la productividad de los empleados en un 13.5%, redujo los días de enfermedad y mejoró la satisfacción laboral. Desde la perspectiva de los empleados, las ventajas son obvias: menos tiempo y dinero para desplazarse, un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, y una atmósfera más tranquila y productiva. La idea también está aumentando en popularidad, con Global Workplace Analytics señalando que del 80% al 90% de la fuerza laboral de los Estados Unidos dice que les gustaría trabajar de forma remota, al menos a tiempo parcial. La misma organización estima que si aquellos en trabajos compatibles que quisieran trabajar desde casa lo hicieran a tiempo parcial, ahorrarían $700 mil millones en todo Estados Unidos entre empresas y empleados, mientras que el ahorro en gases de efecto invernadero sería el equivalente a las producidas anualmente por todos los trabajadores del estado de Nueva York juntos.

Por ello, el futuro crecimiento del trabajo remoto parece algo evidente. Lo primero que debemos tener en cuenta es que si trabajamos desde casa, nuestra zona de trabajo será un espacio que utilizaremos todos los días, durante muchas horas. No podemos diseñar éste espacio como algo residual o adicional, como veníamos haciendo. Ya no debe ser algo que se amolde al resto de la casa, sino que debe tener un protagonismo propio, y estar pensado en base a la optimización, para el confort y la máxima funcionalidad.

Evidentemente cada espacio tiene sus peculiaridades, y múltiples formas posibles de organización y diseño. Debemos pensar en el espacio residencial en su conjunto y su combinación y conexión de estancias, otorgando la independencia precisa en cada una de ellas. Nuestro trabajo como arquitectos se verá muy influenciado, como es lógico, por una nueva forma de vivir, sentir y necesitar el espacio residencial, y éstos nuevos modelos de trabajo conducirán inevitablemente a una evolución en el diseño también de espacios de oficina, o espacios alternativos para trabajar. La versatilidad en los diseños espaciales, que puedan flexibilizarse hacia distintas situaciones de los usuarios será un nuevo reto a afrontar para cubrir las necesidades del futuro.