La gran altura que tienen los techos de la casa son otra de las claves del nuevo interiorismo. En la obra se eliminaron todos los elementos añadidos, apostando por la pureza de los espacios. Reducir las estancias a su esencia y el uso del blanco como dominante en el interior aporta luminosidad extra. Esta estrategia da como resultado estancias despejadas y amplias, inundadas por la luz natural que entra por los grandes ventanales.
Los muebles elegidos sirven para distribuir los amplios espacios resultantes de la reforma, que se distribuyen de una manera natural. Los espacios interiores resultan fluidos, prácticos y cómodos. Los diseños elegidos para los muebles apuestan por la sencillez y por un aire sofisticado. Unos muebles de líneas sencillas, que incorporan ricos tejidos o toques de color, sirven para configurar estancias modernas y elegantes.
Los revestimientos y materiales elegidos para los suelos tienen gran protagonismo en las estancias. La madera original se trata para que luzca en todo su esplendor, aportando calidez y confort a los espacios. Para las zonas húmedas se eligen baldosas con alegres motivos geométricos, que combinan a la perfección con el mobiliario elegido. La composición resultante sirve para crear una vivienda acogedora, ideal para garantizar una estancia agradable a cualquier tipo de usuario.

